Quién era San José de Nazaret

El Padre de Jesús en la Tierra

San José, Patrón de los Trabajadores

San José

 

Vida de San José de Nazaret

 

La vida de José de Nazaret, el hombre elegido para cuidar el misterio más grande de la historia cristiana, no se conoce con total claridad hoy en día, pero la tradición y los estudios históricos nos permiten reconstruir su camino con bastante detalle.

Aunque los Evangelios no registran sus palabras, sus acciones dibujan la imagen de un hombre cuya existencia estuvo marcada por la obediencia y el trabajo bajo el cielo de Galilea.

San José nacio hacia el año 30 a.C., en un Israel que estaba bajo el control de los romanos y el rey Herodes. Aunque su familia era humilde, era descendiente del famoso rey David.

San José creció en Nazaret, un pueblo pequeño donde aprendió el oficio de artesano o carpintero. En esa época, su trabajo no solo era hacer muebles, sino también construir casas usando madera y piedra.

En el año 18 a.C., su vida cambió por completo. San José estaba comprometido para casarse con una joven llamada María. Antes de vivir juntos, se enteró de que ella esperaba un hijo.

Para San José fue una situación muy difícil, ya que según las leyes de aquel tiempo, él podía haberla denunciado. Sin embargo, como era un hombre bueno, decidió alejarse en secreto para no hacerle daño.

Pero una noche tuvo un sueño donde un ángel le explicó que ese bebé era obra de Dios. San José confió, dejó atrás sus dudas y se casó con María, aceptando ser el padre de Jesús en la tierra.

Alrededor del año 6 a.C., el gobierno romano ordenó un censo, por lo que José y María tuvieron que viajar a Belén. Allí nació Jesús, en un lugar muy sencillo porque no encontraron sitio en las posadas. San José fue quien cuidó de ambos en esa noche fría y quien le puso el nombre al niño, cumpliendo con su papel de padre.

Pero los problemas no terminaron ahí. Alrededor del año 4 a.C., el rey Herodes quiso matar al niño por miedo a perder su poder. San José volvió a tener un sueño donde se le avisaba del peligro y sin perder tiempo escapó con su familia hacia Egipto. Vivieron allí como refugiados durante un tiempo, hasta que Herodes murió y pudieron regresar sanos y salvos.

Cerca del año 1 d.C., la familia se instaló de nuevo en Nazaret. Aquí empezó una etapa de mucha paz que duró casi treinta años. San José volvió a su taller y le enseñó a Jesús a trabajar con sus manos.

En el año 8 d.C., ocurrió un susto grande. Jesús se perdió durante un viaje a Jerusalén. José y María lo buscaron desesperadamente durante tres días hasta que lo encontraron en el templo hablando con los sabios. En ese momento, San José entendió que su hijo tenía una misión especial que cumplir.

Entre los años 10 d.C. y 20 d.C., la vida de San José fue como la de cualquier trabajador: madrugar, esforzarse en el taller y cuidar de su familia. No se sabe la fecha exacta de su muerte, pero se cree que fue alrededor del año 18 o 20 de nuestra era, poco antes de que Jesús empezara a predicar.

San José murió de forma tranquila, acompañado por Jesús y María. No necesitó hacer grandes cosas para ser importante; le bastó con ser un hombre honesto, un buen esposo y un padre protector que siempre estuvo ahí cuando lo necesitaron.

 

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